Fue Fray Bernardo de Sahariana quien en la Historia General de las Cosas de la Nueva España, relató
por primera ocasión un guisado prehispánico que se ofrendaba a Moctezuma y que
era preparado con una salsa de chile caldosa llamada chimalli o chilmole,
repitiendo constantemente la palabra mullí para
referirse a una salsa. Dichos mullís eran también ofrendados a los dioses como muestra de
agradecimiento tras largos viajes.
Con el paso del
tiempo, estas salsas preparadas a base de mezclas de chiles, pepitas, tomates,
achiote y otras especias fue evolucionando, añadiéndose a la preparación otros
ingredientes propios de cada región donde se preparaba y otros traídos de
Europa y Asia durante la época colonial.
